Visita al castillo de Sabiote

La provincia de Jaén está repleta de antiguas murallas y castillos. Muchos de ellos han permanecido abandonados durante siglos, aunque en los últimos años ha aumentado la preocupación por restaurarlos y conservarlos como bienes históricos. Por eso, cuando pasamos por esta provincia siempre merece la pena entrar a ver alguno, aunque lo hayamos visitado con anterioridad. En esta ocasión, aprovechamos un viaje a Úbeda para pasarnos por Sabiote y hacer una visita guiada por su castillo.

Un poco de historia.

El castillo de Sabiote ocupa una localización privilegiada en la comarca de La Loma, en el lateral de una meseta, lo que permite ver desde su parte más alta Sierra Mágina y, detrás, Sierra Nevada. Se trata de una ubicación ocupada desde hace milenios como muestran los restos arqueológicos que se han encontrado en los alrededores.

Ya en el siglo VII existía una muralla que servía para proteger a los habitantes de las pequeñas aldeas de la zona. Más tarde, Fernando III, «el santo» entró en Sabiote y reconstruyó el castillo y la muralla, y lo entregó a la Orden de Calatrava.

Durante el reinado de Carlos V, el castillo pasó a manos de Francisco de los Cobos quien, al no poseer títulos nobiliarios por nacimiento, demostraba su poder a través de sus posesiones y de su matrimonio. En esa época fue el arquitecto Andrés de Vandelvira quien se encargó de reformarlo.

A pesar de que gran parte del castillo fue destruida por las tropas de Napoleón durante su ocupación, actualmente se están llevando a cabo obras de restauración para recuperarlo.

El castillo.

Nada más acercarnos al recinto donde está situado el castillo encontramos los restos de una iglesia visigoda, de la que no queda más que la planta. La imagen de los dos edificios contrasta por su cercanía y su posición. Justo enfrente de estas construcciones se encuentra el punto de información, desde donde empiezan las visitas guiadas. De esta forma aprovechan para darnos algunos datos sobre ambos edificios.

La entrada está rodeada por un foso, ahora vacío y con un puente fijo, pero que nos da idea de cómo fue originalmente. Aunque en un principio se puede pensar que un pueblo no debe de tener un castillo demasiado grande, su tamaño sorprende nada más llegar.

En su interior se distribuyen numerosas salas, rodeando un patio interior que originalmente estaba bordeado por galerías a dos alturas. A día de hoy solamente se conservan algunas de las columnas que las formaban. En el lado que apega al muro hay un pozo y un escudo sujeto por sirenas por lo que en esta parte no existía ninguna galería.

Desde la parte superior se aprecia la altura a la que se encuentra el castillo. Si miramos hacia el sur podremos ver Sierra Mágina e incluso las cumbres de Sierra Nevada, en Granada. Además, podemos disfrutar de hectáreas de olivos y distinguir a algún agricultor trabajando en ellos.

Una buena ocasión para disfrutar de esta visita puede ser acudir a las Fiestas del Medievo que se organizan en la localidad a principios de mayo. Pero además, hay otras actividades que se llevan a cabo en su recinto, como visitas nocturnas o teatros. Cuando nosotros fuimos, todo el pueblo estaba decorado con un enorme belén creado a partir de materiales reciclados.

Horario del Punto de Información:

  • Miércoles, jueves y domingo, de 10:30 a 14:00 h.
  • Viernes y sábado, de 10:30 a 14:00 h. y de 16:00 a 19:00 h.

Horario de la visita guiada:

  • Miércoles y jueves, a las 11:00, 12:15 y 13:15 h.
  • Viernes y sábado, a las 11:00, 12:30, 13:15, 16:30 y 17:30 h.
  • Domingo, a las 11:00, 12:30 y 13:15 h.

Precio:

  • General: 5€.
  • Niños entre 8 y 12 años: 3€.
  • Niños menores de 8 años: gratis.

La duración de la visita es aproximadamente de 1h.

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